Asier Antona, como el dimitido Soria, mintió al afirmar que Cospedal le había autorizado a ejercer como presidente en funciones del PP canario

El secretario general no lo consultó a los presidentes insulares, que se muestran críticos

EDDC.NET / Santa Cruz de Tenerife

La ‘escuela Soria’. Asier Antona, secretario general del PP de Canarias, guardián de las esencias del ex ministro, empezó con mal pié su andadura para ocupar el poder orgánico que ha dejado el que hasta hace poco era su caudillo, su mentor y el que le controlaba los tiempos, los espacios y las compañías.

Sorprende que a estas alturas de la película, se haya olvidado este detalle tan importante. Las prisas siempre las trae el diablo y el secretario general se lanzó al ruedo con dos falsedades evidentes: la primera incluso la puso en twitter, que han guardado con cariño, muchos que lo tienen en el recuerdo, donde afirmaba que asumía la presidencia, recién abandonada, del partido en Canarias porque así se lo había autorizado la secretaria general, Dolores de Cospedal.

La segunda que su cargo autoconcedido por la gracia de Antona tenía como plazo el próximo Congreso regional. Falso, ya que los Estatutos son claros: el plazo lo marca el próximo comité ejecutivo regional, formado, entre otros, por los presidentes insulares.

Esta cabalgada de Antona, apoyada por el PP de La Palma, que ha domesticado, tras acabar con toda resistencia, provocó un terremoto en el partido y sus opositores, que son muchos, no olvidemos las afrentas a Águeda Montelongo y a Astrid Pérez, que lo detestan con ferocidad moruna, se vieron apoyados por numerosos cargos populares, que empezaron a hablar con los medios para socavar la autoridad del político palmero.

Antona al que no le ha importado que lo cacen en estas mentiras quiere que la fuerza de los hechos, como es la delicada situación del PP a nivel nacional y que Madrid no quiere problemas en las comunidades donde se pueden provocar descalabros y que los cargos nacionales no conocen los intrincados caminos de la política canaria, le lleve a mantener su apuesta más arriesgada, a pesar que solamente tiene el apoyo del PP de La Palma, quitando disidentes, el del Hierro, que le debe todo a él y parte de Tenerife y parte de Gran Canaria, la articulada en torno a María Australia Navarro.

Por eso se han sucedido las reuniones estos días para comprobar fuerzas y se ha usado la palabra consenso para debilitar a Antona, en el sentido que si no lo reúne, pues se propone a otro, que si lo tiene. Uno de los nombres que más suenan, a pesar que lo niega, pero que lo lleva deseando desde que vio que había grietas en la estatua de Soria, es Manuel Domínguez, al que por el momento nada le ha salpicado, a pesar de sus desmanes en Los Realejos y que ha ganado, como el exalcalde de Las Palmas, en su municipio por mayoría absoluta, al contrario que muchos de sus compañeros en Tenerife. Todos los ‘conspiradores’ apelan a ese consenso y diluyen las tontorronas explicaciones de Antona de ser de una isla menor y que lo castigan por eso, sabiendo además que vive en Las Palmas la mayor parte del tiempo y se toma La Palma como un refugio, donde evita pensar que en realidad su liderazgo no es ni sólido, ni contundente.

Habrá que esperar como siempre a lo que haga Génova, que es quien manda al fin y al cabo. Cospedal tiene las llaves: si se decide por Antona, hundirá al PP y si lo hace por otro candidato, habrá más posibilidades. Y Soria, como siempre, riéndose como un dios griego.