Rajoy y Cospedal pactaron la dimisión de Soria y la vicepresidenta se libró del ‘marrón’

Sáenz de Santamaría no quería tener una rueda de prensa incómoda

EDDC.NET / Madrid

La primera consecuencia práctica de la dimisión mañanera de José Manuel Soria para el gobierno en funciones es que la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, se libró de dar explicaciones después del Consejo de Ministros sobre la situación en que quedaba el titular de Industria. Evitó tener que aguantar la presión al pedir paciencia hasta el lunes, fecha prevista para que Soria diera una versión completa en el Congreso sobre sus negocios familiares. Y este detalle fue crucial para que se produzca la caída del ministro, según ha publicado El Confidencial.com.

Según las primeras versiones sobre lo ocurrido en el seno del ejecutivo y de la dirección del PP desde que apareció la noticia de los Papeles de Panamá en El Confidencial y ‘La Sexta’, hasta la culminación ayer jueves en ‘El Mundo’ de la sociedad a nombre de Soria en Jersey, la ‘sentencia’ sobre el futuro del exministro estuvo cerrada a media tarde. El nuevo dato contradecía todas las explicaciones que el dirigente del PP había dado hasta entonces y que Rajoy había creído.

De desmentido en desmentido hasta la dimisión de Soria

Mientras el extitular de Industria buscaba papeles en Las Palmas sobre su empresa familiar, en La Moncloa y en la sede de Génova prepararon su ‘dimisión’ voluntaria de todos los cargos, no sólo del gabinete. En ello se pusieron Rajoy y María Dolores de Cospedal, la secretaria general, desde primera hora de la tarde. Según fuentes de la dirección del PP, Soria estuvo de acuerdo desde esas horas en que su situación era insostenible y así se lo dijo al jefe del ejecutivo primero y a la ‘números dos’ del partido a continuación.

Todo el ‘paquete’

Fue entrada la noche de ayer jueves cuando en La Moncloa decidieron comunicar a primera hora de la mañana del viernes hacer público el paquete completo de la dimisión de Soria: puesto en el gabinete, escaño y cargo de presidente del PP en Canarias.

Soraya Sáenz de Santamaría, así evitó tener que dar explicaciones, sólo informar de lo ocurrido, conocido y digerido y defender la diligencia de Rajoy en despachar el caso. No tuvo que ‘despejar’ el escándalo ante lo que pudiera decir Soria el lunes en el Congreso.

La comparecencia a petición propia de Soria en la Cámara decae por motivos obvios: ya no es ministro y no tiene que presentarse a la cita. La primera consecuencia es que el PSOE intentará ir a por Mariano Rajoy en el pleno de control previsto en el Congreso para esa misma semana.

El presidente de las Cortes, Patxi López, había medio pactado con el Grupo Popular relajar el conflicto institucional entre el ejecutivo en funciones y la Cámara y desconvocar la sesión dedicada a preguntas e interpelaciones al gobierno dado que en La Moncloa habían ratificado que los miembros del gabinete no iban a acudir a la cita.

López iba a dejar unos minutos a los grupos parlamentarios para que se metieran el martes con Mariano Rajoy, pero sí que se teatralizara el miércoles un pleno de bancadas vacías. Ahora el PSOE le presionará para que se preste al acoso a Rajoy.