El hijo del presidente de Gambia anuncia que asesinará a cualquiera que se manifieste contra el gobierno de su padre
Aumenta la presión del pueblo y la comunidad internacional contra Jammed
M.D. / Adeje
La situación en Gambia es cada día más tensa, más dramática. El asesinato de los opositores tras manifestarse contra el presidente o mejor, dictador, Yahya Jammeh, ha sido uno de sus peores errores, por cuanto le ha hecho perder los pocos apoyos que le quedaban entre la comunidad internacional, además de su peligrosa deriva con la instauración de una República Islámica.
No solamente la ONU le reclama una investigación sobre la muerte de uno de los líderes de la oposición, sino el Departamento de Estado norteamericano, además de Francia y Gran Bretaña, que son dos de los países con mayor presencia en este pequeño país africano.
El régimen dictatorial de Jammeh ante estas evidencias se ha cerrado en banda y ha recrudecido sus respuestas como el cierre de la frontera con Senegal, la detención y encarcelamiento de opositores, la movilización del ejército y de la Policía, además de dejar la capital e irse a su pueblo natal y mandar a su familia a Marruecos, excepto a uno de sus hijos, que ha declarado públicamente que asesinaría a cualquiera que se manifestara contra el gobierno de su padre, lo que ha despertado una gran indignación en el pueblo, que se prepara para salir a la calle y acabar con este gobierno despótico, sanguinario y en el que las libertades han dejado de existir.
Biografía antidemocrática
Yahya Jammeh (nacido el 25 de mayo de 1965) es el jefe de estado de Gambia. Como presidente del Consejo de Gobierno Provisional de las Fuerzas Armadas, tomó el control del país en un golpe de estado en julio de 1994, y fue elegido como presidente dos años después, en septiembre de 1996, en unas elecciones que recibieron multitud de críticas. Fundó la Alianza para la Reorientación y Construcción Patriótica como su partido político. Jammeh fue reelegido el 18 de octubre de 2001 con aproximadamente el 53% de los votos, siendo estas elecciones consideradas generalmente libres por observadores internacionales, y salvo algunos acontecimientos concretos. El presidente Jammeh cambió oficialmente su nombre, adoptando el de Yahya Alphonse Jemus Jebulai Jammeh. Jammeh ha sido acusado de restringir la libertad de prensa en el país. Promulgó una serie de leyes restrictivas en la materia y, posteriormente, en diciembre de 2004, se produjo el asesinato aún no resuelto de un reportero, Deyda Hydara, que había sido muy crítico con ellas. Jammeh, sin embargo, ha negado cualquier conexión de los agentes de seguridad con el asesinato del reportero. Según fuentes oficiales, se abortó un golpe de estado contra Jammeh el 21 de marzo de 2006. Jammeh, que se encontraba en Mauritania en ese momento, volvió rápidamente a su país. Ndure Cham, jefe del ejército y supuesto instigador del golpe, al parecer huyó a la vecina Senegal, mientras que otros supuestos conspiradores fueron arrestados y fueron juzgados por traición. En abril del año 2007 diez de los oficiales acusados de haber tomado parte en la revuelta fueron condenados a prisión, cuatro de ellos a cadena perpetua. Desde ese año hasta la actualidad ha seguido usando la fuerza y el terror contra cualquier oposición a su gobierno.
