El Hospital Universitario de Canarias sin servicio de radiografía desde 2014
En la web de presentación del Hospital Universitario de Canarias (HUC), se informa, entre otras cosas, que es un centro hospitalario público dependiente de la consejería de Sanidad del gobierno de Canarias, situado en Tenerife, con 761 camas instaladas y más de 3.000 trabajadores que da respuesta a las necesidades sanitarias de nivel especializado a la población.
Cuenta con el Sello Europeo de Excelencia +200, un reconocimiento externo a la eficacia en su modelo de gestión, y se encuentra inmerso en el camino hacia la certificación de servicios y unidades según la normativa ISO. Las nuevas tecnologías de la información se han ido incorporando al trabajo diario eliminando tiempos innecesarios y agilizando la asistencia. Un ejemplo de ello es el sistema de digitalización de imagen que ha supuesto la eliminación de las placas de rayos en el hospital, o la telecirugía.
No obstante, si usted necesita de algún servicio de radiografía, urgente u ordinaria, comprobará con gran asombro que le remitirán al servicio del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria (HUNSC). ¿El motivo? ¡Que el ‘aparato’ de radiografía del HUC lleva más de un año inoperativo! Es decir, que todo el servicio de radiografía de ambos hospitales se concentra en un único equipo de RX, luego en vez de una lista de espera habrá que pasar dos y esto siempre y cuando siga funcionando. ¿Qué pasaría si también el del HUNSC quedase inhabilitado? ¿Nos enviarán a Las Palmas? ¿O finalmente se dignarán a reparar o reponer el propio del HUC?
Las Islas Canarias no pierden oportunidad en promocionarse en los países más enriquecidos como destino turístico de calidad, propio del “primer mundo”, y en reconocerse como una sociedad “avanzada” y “segura” para tranquilidad de sus hasta 12 millones de visitantes anuales. Todo presupuesto destinado al turismo estará justificado pues, aseveran, redunda en la economía de sus habitantes. Y yo me pregunto: ¿dónde quedó la ética del servicio público a la ciudadanía? ¿A quiénes les importan los más de 2 millones de residentes que quizás necesiten de estos servicios públicos? No sólo la mala gestión, sino sobre todo la desidia en ofrecer y mantener unos servicios públicos de calidad no hacen sino alimentar los negocios privados de otros centros hospitalarios.
El uso de “servicios privados”, dígase en Sanidad dígase en Educación, tiende a generalizarse, para quienes pueden permitírselo, porque hay muchos intereses económicos por medio. ¿Quién pagaría un servicio privado si tuviese uno público en condiciones? Quizás esta es la explicación más sencilla…y más cercana a la realidad.
No escribo esta carta por casualidad. Recientemente y tras acudir al Servicio de Urgencias del HUC, he sido ‘víctima y testigo’ del traslado al HUNSC para realizarme una radiografía. Suerte que, aunque urgente, mi radiografía no necesitó de la inmediatez’ del diagnóstico y que me podía mover por mis propios medios, porque entonces imagino la de gastos que se están ocasionando en pacientes que deben ser llevados en ambulancias a otro hospital para una simple “radiografía”.
Pero mi sorpresa no es tanto la mala gestión como la poca información que tenemos la ciudadanía en nuestros derechos. ¿Cómo es posible que en año y medio no hayamos realizado una protesta? Bien como pacientes, bien como trabajadores/as del Servicio Canario de Salud. ¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando que en este país cualquier responsable público haga lo que le venga en gana sin ninguna consecuencia? ¿Cuántos casos de corrupción? ¿Cuántos ‘Papeles de Panamá’? ¿Cuántos “olvidos de la memoria” estilo Soria? Claro, que si una madre recoge, prácticamente de la basura, un trozo de pan medio duro con unas lonchas de jamón para alimentar a sus hijos porque con 400 míseros euros al mes no le da ni para eso, entonces sí: “¡Váyase usted a la calle que es una vergüenza!”.
Es nuestro deber y nuestra responsabilidad tener la sociedad que deseamos. No deleguemos en nadie nuestra libertad ni nuestra capacidad de decisión. No perdamos la confianza en la justicia social. Hemos de exigir lo que nos corresponde. Por unos servicios públicos gratuitos y de calidad.
(*) Ciudadana y usuaria de los hospitales públicos