STAP lamenta que el concejal de San Bartolomé de Tirajana eluda su responsabilidad y pretenda esconderse tras el mando operativo de la Noche de San Juan
Provocando que no se produzcan cambios en la gestión y se vuelvan a producir situaciones similares
ELDIGITALDECANARIAS.NET/Las Palmas de Gran Canaria
Desde STAP-IC lamentamos profundamente las declaraciones del concejal de Seguridad, quien, en lugar de asumir su responsabilidad política y de gestión, ha optado por escudarse tras el mando operativo que dirigió el servicio durante la Noche de San Juan.
Queremos dejar claro que nuestra denuncia nunca ha ido dirigida contra los policías que prestaron servicio ni contra el responsable operativo de esa noche. Los funcionarios trabajan con absoluta profesionalidad y con los medios humanos y materiales que la Concejalía y la Jefatura ponen a su disposición. Pretender responsabilizar al mando operativo de las deficiencias del dispositivo supone trasladar injustamente las consecuencias de una planificación que no le corresponde decidir.
Porque, igual que no se puede apagar un incendio sin bomberos, no se puede operar a un paciente sin médicos o no se puede volar un avión sin pilotos, tampoco se puede garantizar la seguridad de decenas de miles de personas sin los policías necesarios. La planificación comienza mucho antes del inicio del servicio y corresponde exclusivamente a quienes tienen la responsabilidad de organizarlo y dotarlo de efectivos suficientes.
La realidad es que, para una de las noches con mayor concentración de personas del año, el refuerzo extraordinario fue únicamente de dos policías más, los cuales fueron destinados el servicio en Tunte ( donde como mucho estarían unas 50 personas) Además, no existieron patrullas policiales recorriendo de forma permanente el litoral, mediante vehículos policiales por la arena, entre San Agustín y Meloneras, donde miles de personas celebraban la Noche de San Juan. Tampoco existió un dispositivo suficiente para regular el tráfico en los principales accesos, generándose retenciones y problemas de circulación que eran perfectamente previsibles.
La organización de eventos con una concentración masiva de ciudadanos requiere necesariamente un incremento extraordinario de efectivos policiales. Pretender cubrir más eventos con los mismos policías es como querer llenar cuatro vasos con una sola botella: llega un momento en que simplemente no alcanza. La seguridad no se improvisa ni se multiplica por voluntad política; necesita planificación y recursos humanos suficientes.
Y este problema no es un hecho aislado. Desde STAP-IC llevamos semanas denunciando la falta de planificación que ya quedó patente durante las fiestas de El Tablero, los conciertos celebrados en el Centro Comercial Yumbo y numerosos fines de semana en los que el municipio ha soportado varios eventos simultáneos sin que se reforzaran adecuadamente los servicios policiales.
A ello se suma otra grave responsabilidad política: el injustificable retraso en la incorporación de 32 nuevos policías locales. Mientras que en la mayoría de los ayuntamientos un proceso selectivo de estas características suele completarse en un plazo aproximado de entre seis y nueve meses, en San Bartolomé de Tirajana acumula ya más de dos años de retraso sin que todavía haya finalizado. Esa falta de impulso y de gestión está privando al municipio de unos efectivos que hoy permitirían reforzar los servicios ordinarios y extraordinarios y mejorar la seguridad de vecinos y visitantes.
Los policías locales están cansados de falsas promesas. Llevan demasiado tiempo advirtiendo de la falta de efectivos, de la necesidad de reforzar la plantilla y de mejorar la planificación de los grandes eventos, sin que esas demandas se traduzcan en soluciones reales.
Si el concejal considera que el dispositivo fue el adecuado, desde STAP-IC le invitamos a hacer públicos la planificación del operativo, el número de efectivos desplegados, la distribución por zonas y los criterios técnicos utilizados para organizar el servicio. Los datos objetivos permitirán a la ciudadanía comprobar si un refuerzo de únicamente dos policías era suficiente para afrontar una de las noches de mayor afluencia del año.
Desde STAP-IC reiteramos nuestro reconocimiento a todos los policías que prestaron servicio esa noche. Ellos hicieron su trabajo con profesionalidad y compromiso pese a la escasez de medios disponibles.
Lo que no puede hacer el concejal es esconderse detrás de quienes estuvieron trabajando sobre el terreno para evitar asumir una responsabilidad que corresponde exclusivamente a quienes planifican, organizan y gestionan la seguridad del municipio. Gobernar también significa asumir los errores cuando la planificación falla y adoptar las medidas necesarias para que no vuelvan a repetirse.