Clientes de un hotel en el Sur usan las denuncias falsas a Turismo para extorsionar y coaccionar a su propietario para tener vacaciones gratis

Su inmoralidad llegó hasta el uso de sus propios hijos para amedrentar al empresario

EDDC.NET / Santa Cruz de Tenerife

El Otro Sur. No todo lo que llega a los servicios de inspección insular y regional es oro molido, se les puede colar y seguro que no es la primera vez ni será la última, que les cuelen este tranque que aquí le vamos a mostrar y que tiene a muchos hoteleros tinerfeños bastante acojonados, aunque por lo delicado del asunto no lo han puesto sobre la mesa de Ashotel, pero seguramente la patronal, puede tener conocimiento de estas circunstancias.

El caso que nos ocupa tiene como protagonistas a varias parejas que aprovechando circunstancias ajenas a la propiedad, se acercaron hasta el propietario de un hotel en el Sur de Tenerife y después de estar toda una semana sin quejarse y aprovechándose de las ofertas y servicios extraordinarios que se les concedieron por esas circunstancias, lo amenazaron con denunciarlo por esos hechos que ya tenían superados, pero que usados de este modo pueden hacer mucho daño al hotel, a sus empleados y al empresario, porque cuando viene la funcionaria, ella no se detiene en estos detalles, que por otro, al ser presuntamente delictivos, se escapan de sus competencias.

Las familias de varios niños hospedados en ese hotel le dijeron a este empresario, que cuenta todo esto lleno de espanto, que si les daba 900 euros, todo quedaba arreglado y no pasaba nada y nadie denunciaba nada. Ante la negativa, las tres familias presentaron las correspondientes reclamaciones.

Pero lo mejor es que una de ellas tuvo como protagonista a su hijo, un menor de edad, ya que ella no estuvo en el hotel, pero aprovechó a este para usarlo como ariete y obligar al empresario a pagar, como querían todos. El empresario que no quiso problemas dejó que se levantase este acta de denuncia, pero ahora afirma que no debió hacerlo, porque la madre nunca estuvo en un hotel y el menor, que se acercaba a recepción con la misma actitud que los adultos, no sirve como testigo y menos como denunciante.

El empresario, profundo conocedor del sector, asegura que el suyo no es el único caso y pide a todos sus compañeros que no cedan ante estos vulgares chantajes.