06 Jun 2026

El fascismo y el populismo en Canarias

Ventanas de Opinión

Reunir Canarias

En el siglo pasado y después de dos guerras mundiales con más de cien millones de muertos, en Europa miles y miles de personas defendieron una economía al servicio de la mayoría y el desarrollo de un Estado social que ampara a los y las trabajadoras, para el desarrollo de una vida digna. En ese contexto empieza a tomar forma la idea de crear un organismo que garantizara derechos a todas las personas y de todos los países, y para que los pueblos y sus gentes, que son los que siempre ponen a sus muertos, no volvieran a pasar por las atrocidades vividas en esas guerras. Finalmente, se crean, a nivel mundial, las Naciones Unidas y se proclama en 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Estos derechos fueron y son reconocidos como fundamentales para la dignidad humana y son, por tanto, universales: derecho a la educación, a la salud y a la vivienda, la infancia; también se conquistaron otros igualmente fundamentales, como el derecho a un trabajo digno. En el Estado español, tras la muerte del dictador, muchos de estos derechos fueron incluidos en la Constitución de 1978. Desde entonces, los que defendemos esa democracia real y el Estado social no hemos dejado de pelear por el desarrollo y la aplicación real de los mismos.

Hoy el neoliberalismo obsceno y sin freno ético alguno ataca los DD. HH. con toda su maquinaria. Saben que fue una conquista de los pueblos, de la clase trabajadora, y nos quieren sumisos y sin derechos. Llevan años impulsando la privatización de la sanidad y la educación pública, andan como locos detrás de las pensiones y han convertido el derecho a la vivienda en un mercado donde los fondos buitre campan a sus anchas y expulsan a los más vulnerables de sus casas.

Ahora, en la enésima potencia de la perversión política, sacan una proclama, una más, con el objetivo de dividir a nuestro pueblo: “prioridad nacional”, dicen los de Vox, y lo triste es que desde diversas organizaciones políticas que dicen defender Canarias repiten “prioridad nacional canaria”. En el caso de Vox se trata claramente de su ignominioso racismo inherente a su condición de fascistas, pero ¿y el de esas otras organizaciones que se dicen canarias? ¿Qué hay detrás de esta proclama? ¿Quieren decir que anteponen la procedencia por encima del carácter universal de los derechos humanos, sanidad, educación, etc.? ¿Primero el nacido en las islas sea cual sea su situación social, por delante de la urgencia médica, alojativa o educativa del otro, del de fuera, sin importar que sea rico o no? Porque si eres rico y extranjero puedes hacer lo que quieras. Pero ¡ay! si eres pobre y además negro, ya no eres un ser humano, pasas a ser el otro, ese que los racistas tratan de vendernos que vienen a quitarnos privilegios. No los ricos, los especuladores que compran suelos y viviendas produciendo una subida del metro cuadrado que hace hoy inalcanzable para la inmensa mayoría de nuestra gente poder comprar una vivienda. No, son los otros, los pobres. ¿Qué dirían nuestros ancestros que tuvieron que migrar para sacar adelante a nuestras familias si estuvieran aquí?

Alguno se aventura a afirmar que no debemos “regalar lo de prioridad nacional a los fascistas”. ¿Pero qué regalo hacemos cuando defendemos la universalidad de los derechos humanos? Son nuestros gobiernos los que nos deben solucionar los problemas de vivienda, educación, sanidad y trabajo digno; para eso son elegidos. ¿Por qué tenemos que trasladar que no hay para todos y que los más vulnerables tienen que quedarse atrás porque no han nacido aquí? Primero Canarias, prioridad canaria, ¿es que esto es una competición solo de los de abajo? A los de arriba les sobra dinero, sean de aquí o de allá.

Yo, escuchando a representantes políticos canarios cuyos partidos llevan años y años gobernando Canarias, no puedo dejar de preguntarme: sí primero son los y las canarias, ¿por qué seguimos teniendo casi setecientos mil canarios y canarias, más de un tercio de nuestra población, en riesgo de pobreza o exclusión social? Si la vela mayor de nuestra economía es el turismo y llevamos años batiendo récords (20 millones el pasado año), ¿dónde va ese dinero? ¿Esas herramientas económicas que forman nuestro fuero, REF, RIC y REA se reparten a todo nuestro pueblo? O será que la prioridad canaria es solo para algunos canarios, no para todas, porque en Canarias hay dinero, mucho dinero, pero siempre se acumula en las mismas manos.

Y algo más. ¿Qué significa en realidad lo de primero los nuestros o prioridad nacional? ¿Si un canario vive en Madrid o Bilbao no sería atendido por la sanidad madrileña ni tendría derecho a pedir una vivienda pública? ¿Si un canario se pone enfermo en Alemania no sería atendido según el criterio de estas organizaciones que dicen defender Canarias? ¿Deben olvidarse los canarios y las canarias que han tenido que emigrar de gozar de los mismos derechos que el resto de los ciudadanos de la Unión Europea? ¿O es que aquí se defiende una cosa y otra fuera?

Frente al fascismo que pretende dividirnos entre “los nuestros” y “los otros” —por el color, el origen o el sexo— rechazamos esas falsas divisiones. Solo existe una sola división: los que trabajamos para desarrollar un proyecto de vida digna y los que se aprovechan para seguir acumulando riqueza a nuestra costa, muchos de los cuales, sí, han nacido aquí.

Yo creo en una Canarias libre, con autogobierno pleno que nos permita cuidar nuestro territorio de manera sostenible, cuidar de nuestras aguas, poner la economía al servicio de la mayoría de nuestro pueblo. Ser canaria es no dejar que el fascismo nos intoxique con su odio y su violencia, rechazar un capitalismo voraz que nos expulsa de nuestros barrios y denunciar a unos oligarcas que aún hoy siguen explotándonos para mayor beneficio propio.

Ser canario o canaria es defender, en este contexto bélico internacional de vulneración de los más elementales derechos humanos, que nuestra hermosa y bendita tierra sea declarada territorio de paz, porque solo desde la paz, la solidaridad y el trabajo decente podremos garantizar un futuro digno para nuestra tierra y para nuestra gente.

Conchi Moreno 

Nany Vega

 

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