07 Jun 2026

Granadilla de Abona reúne a 14 escuelas en el XXIII Encuentro Insular del Juego del Palo

Los participantes en este XXIII encuentro.//Cedida
Municipios

Durante la jornada, cientos de asistentes pudieron disfrutar de exhibiciones y muestras de los diferentes estilos heredados de los antiguos maestros jugadores

Daniel González / Granadilla de Abona

Granadilla de Abona volvió a convertirse este fin de semana en la capital del Juego del Palo Canario con la celebración de la vigésimo tercera edición de su Encuentro Insular, uno de los eventos de referencia para la conservación y difusión de esta ancestral manifestación de la cultura tradicional canaria.

Enmarcado dentro de las fiestas patronales en honor a San Antonio de Padua, el municipio congregó a representantes de 14 escuelas de la isla de Tenerife, una destacada participación que representa a buena parte de las más de 18 escuelas activas que actualmente mantienen viva esta disciplina tradicional. El encuentro reafirma el compromiso histórico de Granadilla de Abona con la preservación del legado cultural canario, contando además con una escuela estable que supera ya los cincuenta años de trayectoria bajo la dirección del maestro Antonio Cabrera.

Durante la jornada, cientos de asistentes pudieron disfrutar de exhibiciones y muestras de los diferentes estilos heredados de los antiguos maestros jugadores, reflejo de la riqueza y diversidad que caracteriza al Juego del Palo Canario. Cada escuela mostró las particularidades de una tradición transmitida de generación en generación, conservando técnicas, formas de juego y conocimientos que forman parte del patrimonio inmaterial de Canarias.

Considerado por numerosos investigadores como una de las expresiones culturales más representativas de la herencia aborigen canaria, el Juego del Palo ha logrado perdurar en la memoria colectiva del pueblo isleño. Su arraigo fue tal que los emigrantes canarios lo llevaron consigo a distintos lugares del mundo, convirtiéndolo en un símbolo de identidad más allá del Archipiélago.

Uno de los ejemplos más significativos de esta expansión cultural se encuentra en Venezuela. Allí llegó en 1865, con apenas veinte años de edad, el isleño Juan José Venero, oriundo de Granadilla de Abona, quién se estableció en El Tocuyo, en el estado Lara. Su legado contribuyó al desarrollo de tradiciones locales relacionadas con el manejo del palo, dando lugar con el tiempo a expresiones propias que conservan evidentes vínculos con las prácticas canarias. Curiosamente, tanto Granadilla de Abona como El Tocuyo comparten la devoción por San Antonio de Padua, patrón venerado en ambas localidades durante estas mismas fechas.

Precisamente, uno de los momentos más destacados del encuentro fue la participación de la Escuela de Garrote Venezolano, dirigida por el maestro Héctor Ramos. Su presencia permitió al público apreciar una disciplina que, aunque evolucionó con identidad propia en tierras venezolanas, conserva elementos heredados de las tradiciones llevadas por los emigrantes canarios. Un ejemplo vivo de los profundos lazos históricos y culturales que unen a ambos pueblos.

Más allá de las exhibiciones, la organización quiso destacar la notable presencia de niños y jóvenes entre los participantes. La incorporación de nuevas generaciones supone una garantía de continuidad para una tradición que ha sabido adaptarse a los tiempos sin perder su esencia.

El XXIII Encuentro Insular del Juego del Palo volvió así a demostrar que esta práctica tradicional no pertenece únicamente al pasado, sino que sigue plenamente viva gracias al esfuerzo de maestros, escuelas y familias que trabajan para transmitir un legado cultural único a las futuras generaciones.

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