Diablos y Tarasca recupera en La Laguna la memoria de los antiguos ritos del Corpus Christi
Especial relevancia tuvieron las representaciones de los antiguos oficios tradicionales, recordando el papel que los distintos gremios desempeñaron históricamente en la vida económica y social
Daniel González / La Laguna
Aprovechando la agradable tarde lagunera, aunque acompañada por algunas rachas de viento, centenares de personas siguieron el recorrido del desfile, entre ellas numerosos mayores que pudieron disfrutar cómodamente del espectáculo desde las aceras. Para muchos asistentes se trataba de una experiencia novedosa, que les permitió descubrir una parte poco conocida del patrimonio festivo canario.
El cortejo reunió una amplia representación de personajes, danzas y símbolos históricos vinculados a las antiguas celebraciones del Corpus. Gigantes y cabezudos, diablos, gremios tradicionales, caballitos de fuego y diversas representaciones alegóricas desfilaron por las calles de la ciudad, ofreciendo una visión de la riqueza cultural que caracterizó estas festividades durante siglos.
Uno de los momentos más celebrados por el público fue la participación de las ancestrales figuras de los carneros, que interactuaron con los asistentes provocando la sorpresa y las sonrisas de los más pequeños mediante gestos y sonidos que imitaban al animal. Esta cercanía entre los participantes y el público contribuyó a crear un ambiente festivo y familiar durante todo el recorrido.
Especial relevancia tuvieron las representaciones de los antiguos oficios tradicionales, recordando el papel que los distintos gremios desempeñaron históricamente en la vida económica y social de Canarias. Del mismo modo, las manifestaciones folclóricas, con toques de tajaraste, bailes de cintas y acompañamientos musicales, aportaron colorido y dinamismo a la jornada.
La celebración puso de manifiesto la estrecha relación existente entre las tradiciones populares y la identidad cultural del Archipiélago. Más allá de su carácter festivo, el desfile permitió acercar al público elementos históricos y simbólicos que formaron parte de las antiguas celebraciones del Corpus Christi y que, pese a las prohibiciones y transformaciones sufridas a lo largo de los siglos, continúan presentes en la memoria colectiva.
Con iniciativas como Diablos y Tarasca, La Laguna vuelve a convertirse en un espacio de encuentro entre pasado y presente, reivindicando el valor del patrimonio inmaterial y acercando a nuevas generaciones unas expresiones culturales que constituyen una parte esencial de la historia y la identidad de Canarias.