20 May 2026

Europa decide su mayor presupuesto en plena presión fiscal, energética y geopolítica

European flags.//Depositphotos
Economía

La Comisión Europea ha planteado para 2028-2034 un presupuesto de casi 1,8 billones de euros, equivalente al 1,26% de la RNB europea

ELDIGITALDECANARIAS.NET/Madrid

La negociación del Marco Financiero Plurianual 2028-2034 se produce mientras la UE afronta bajo crecimiento, rearme, deuda, inflación energética y pérdida de competitividad

Europa ha entrado en una de las negociaciones presupuestarias más importantes de su historia reciente. La Comisión Europea ha propuesto para el periodo 2028-2034 un Marco Financiero Plurianual de casi 2 billones de euros, equivalente al 1,26% de la RNB europea, con el argumento de responder a las nuevas prioridades estratégicas, económicas y de seguridad de la Unión.

Este debate no se produce en el vacío. La UE afronta al mismo tiempo una crisis de competitividad, un entorno de crecimiento débil, tensiones energéticas, mayores exigencias de defensa y una presión fiscal creciente sobre ciudadanos y empresas. La propia Comisión Europea reconoce, en el contexto del informe Draghi, que la productividad europea se ha ralentizado, que los costes energéticos siguen pesando sobre la economía y que la competencia global de Estados Unidos y China presiona la prosperidad europea a largo plazo.

En este contexto, la Fundación para el Avance de la Libertad (Fundalib), en colaboración con la red europea EPICENTER, presenta el estudio Marco Financiero Alternativo para la UE, que plantea una tesis central: precisamente porque Europa afronta retos reales, necesita un presupuesto más claro, más enfocado y más responsable, no simplemente más grande.

El informe sostiene que la Unión Europea debe concentrar sus recursos en aquellas funciones que tienen un verdadero valor añadido europeo: defensa, infraestructuras transfronterizas, fronteras exteriores, política comercial común y culminación del mercado único. Frente a ello, cuestiona la expansión de partidas que, según el estudio, responden principalmente a funciones redistributivas o nacionales, como determinadas transferencias de cohesión, ayudas agrícolas o subvenciones sectoriales.

El debate no debería ser si Europa gasta más o menos, sino si gasta mejor”, señala Bosco Aspe, Chief Economist de la Fundación para el Avance de la Libertad. “Un presupuesto histórico no garantiza una Europa más fuerte. Lo decisivo es si ese dinero se dirige a prioridades verdaderamente europeas o si consolida los mismos patrones de gasto que llevan años sin resolver los problemas de competitividad, inversión y crecimiento”.

El estudio advierte también de que la nueva arquitectura presupuestaria puede reforzar una tendencia preocupante: más ingresos propios europeos, más endeudamiento común y más competencias centralizadas sin una delimitación clara de qué debe financiar Bruselas y qué debe corresponder a los Estados miembros. Para Fundalib y EPICENTER, el próximo MFP debe construirse sobre tres principios: disciplina fiscal, justicia intergeneracional y subsidiariedad.

La cuestión es especialmente relevante para España. El informe subraya que el debate sobre el presupuesto europeo no es un asunto técnico ni lejano, sino una decisión que determinará cuánto aportarán los contribuyentes españoles durante los próximos siete años, qué competencias seguirán gestionándose desde Bruselas y qué margen fiscal conservará España para afrontar sus propios retos nacionales.

En un momento en el que varios países europeos ya afrontan tensiones presupuestarias por el aumento del gasto militar, la factura energética y la presión sobre las cuentas públicas, el estudio reclama que el Consejo alcance un compromiso rápido basado en responsabilidad fiscal y prioridades claras.

PUBLICIDAD