Román Rodríguez: “Trump dinamita lo poco que queda de la frágil legalidad internacional”

Una operación ilegal que sirve a Trump para cargarse al secuestrado Maduro, pero también a la líder opositora María Corina Machado, a la que no considera adecuada para dirigir el país

ELDIGITALDECANARIAS.NET/Las Palmas de Gran Canaria

El trumpismo está construyendo un mundo peor, más injusto, más violento. Sustentado en su poder militar, económico y mediático. Y con graves consecuencias para el conjunto de la Humanidad

Román Rodríguez, secretario nacional de Estrategia, Programas y Formación de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-bc), denuncia la creciente radicalización y militarismo del presidente estadounidense Donald Trump, que pone en riesgo el presente y el futuro del planeta. La reciente agresión militar y violación de la soberanía nacional de Venezuela -basada en su intención de quedarse con sus inmensos recursos petrolíferos, como reconoció reiteradamente en rueda de prensa- es una muestra de su visión imperialista del mundo y supone dinamitar la frágil legalidad internacional, ya bastante tocada tras el genocidio perpetrado por Israel en Gaza y la pasividad del mundo ante el mismo. Una operación en la que Trump se carga al secuestrado Maduro, pero también elimina a la líder opositora María Corina Machado, a la que no considera en condiciones para dirigir el país.

Y recuerda que, en consonancia con el documento de Estrategia de Seguridad Nacional presentado el pasado mes de diciembre, Trump no solo tiene en su punto de mira a América Latina y sus riquezas naturales y estratégicas, que no tiene dudas en tomar por la fuerza, sino también a Canadá y a Groenlandia, esta última región integrante de Dinamarca. ¿Qué hará la Unión Europea?

Para Rodríguez son innumerables las muestras de autoritarismo de la administración Trump, desde enviar a la Guardia Nacional a intervenir en ciudades gobernadas por los demócratas a realizar una auténtica cacería contra personas migrantes. Desde el castigo económico a las universidades a las amenazas a periodistas y medios de comunicación. Bombardeando desde el acceso de Trump a la Casa Blanca a siete estados, al margen de Naciones Unidas, y coqueteando permanentemente con otro reaccionario como Putin… Así como un poco disimulado desprecio a la Unión Europea a la que intenta destruir con el apoyo de los antieuropeístas partidos de la ultraderecha, entre ellos Vox.

Riesgo para las libertades

A ello se suman, señala Román Rodríguez, sus políticas arbitrarias de aranceles o su rechazo a la agenda verde y a las medidas para hacer frente a la Crisis Climática. Así como su repudio a la solidaridad internacional, con el desmantelamiento de la USAID, Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, organismo encargado de canalizar los programas de cooperación y ayuda humanitaria. Lo que afecta a millones de personas, que se quedan sin programas de acceso al agua potable, vacunación, asistencia médica a recién nacidos en zonas de guerra o acciones frente a la desnutrición infantil. Y decisiones regresivas en la política interna de Estados Unidos, con el desmantelamiento de las ya débiles políticas públicas y de cohesión social, además de poner en grave riesgo las libertades y derechos cívicos con su supremacismo, xenofobia, racismo y machismo.

“Este año de trumpismo ha ido construyendo un mundo peor, más injusto, más violento, más autoritario, menos democrático. Sustentado por un gran poder militar, económico y mediático. Con consecuencias muy graves para el conjunto de la Humanidad”. Aunque el secretario de Programas de NC-bc destaca que, comienzan a producirse algunos hechos positivos. “Con hitos como la victoria electoral de Mamdani en Nueva York, con un programa progresista: congelación del precio de los alquileres, financiación pública para la construcción de 200.000 nuevas viviendas asequibles, transporte público gratuito y eficiente; cuidado infantil gratuito para niños y niñas desde las seis semanas hasta los cinco años, supermercados públicos a bajo coste….

Demostrando que las extremas derechas trumpistas pueden ser derrotadas con programas que respondan a las necesidades más acuciantes de la mayoría social. “Ese es el camino, junto a la unidad de las fuerzas progresistas, para defender las libertades, las conquistas sociales, la diplomacia y la paz”, concluye.