Juro por Dios al Ayuntamiento de Arona

El año pasado Clari Pérez me preguntó si yo tenía evidencias de llevar limpiando El Fraile durante más de veinte años

Juan Santana/Arona

Comienzo confesando que creo en Dios y solamente existe un Dios, que está dentro de nosotros y cada uno sabe sus cosas. Cada persona tiene su forma de ser con sus creencias y obviamente todas son respetables, pero presumo de entrar en todas las Iglesias y Mezquitas donde sobra el Amor verdadero, donde todos nos queremos de verdad y nos respetamos.

Después están los ateos, que también son respetables gracias a Teo y Teo significa Dios, aunque están aquellos que No son creyentes y cuando hablamos de Dios, agarran unos rebotes incomprensibles porque dichos no creyentes son personas cargadas de prejuicios y complejos, pero la mejor explicación del enfado de los no creyentes, es porque son unos endiosados.

Sin más preámbulos, comparto una confesión para todos los lectores, especialmente para los gobernantes del Ayuntamiento de Arona en el sur de Tenerife. El año pasado la actual concejal de Medio Ambiente Clari Pérez, aunque solamente queda un cuarto de Ambiente y nos falta un concejal de Buen Ambiente, recuerdo perfectamente cuando me preguntó si yo tenía evidencias de llevar limpiando El Fraile durante más de veinte años y juro por Dios a todos los lectores, especialmente a los gobernantes del Ayuntamiento de Arona que la historia que les cuento a continuación es verdad y la palabra evidencia es sinónimo de la palabra pruebas y a las pruebas me remito.

Comenzamos. Hace veinte años exactamente porque mi hija tenía seis años, Juan Carlos el ex párroco de El Fraile, porque ya dejó el sacerdocio con la firma del Papa, me invitó hace veinte años por dos veces a almorzar al restaurante Los Abrigos, justamente en la playa de Los Abrigos, que pertenece a municipio de Granadilla. Las dos veces que fuimos fue para suplicar que yo fuera un domingo a una misa de las diez de la mañana porque soy una mala persona y como llevaba tiempo luchando contra la basura, le dije que iría un domingo a misa con la condición de que me dejara dar el sermón y aceptó.

Recuerdo perfectamente ese domingo porque fui con mi hija y con su abuela que obviamente ellas no creían que yo éste día fuera a dar el sermón. Pues cuando estábamos compartiendo la misa, llegó el gran momento cuando dijo el párroco, hoy el sermón lo dará el hermano Juan. Le pregunté a mi hija, ¿Quieres venir conmigo? Y ella respondió, No papi, yo al escenario no subo y le dije, que ese lugar es un altar, no es un escenario. Pues cuando comencé a hablar dando el sermón, usted querido lector preguntará, ¿de que hablaste en el sermón?

Pues obviamente hablé con los presentes en nombre de Dios, que ayudasen a los voluntarios a tener un pueblo más limpio, más educado, más unido, con buena gente y sobran evidencias de que Dios siempre está con nosotros, con todos los que sin prisas y sin pausa hemos estado y seguimos luchando por la educación y el respeto a los demás, pero sin ir de redentor, porque si vas de redentor terminarás crucificado, lo mismo que le pasó a un tal Jesús, Suso para los colegas, que realmente si es verdad todo lo que dice la Biblia, lo crucificaron por gritar al mundo, ama al prójimo como a ti mismo, no robarás, no matarás y siete cosas más.

Según mi entendimiento, quién envió a la cruz a éste hombre, fueron los que tenían todo, pero no tenían nada. Tenían odio, envidias, rencores y llevaban la maldad dentro de sus cuerpos. Gracias a Dios, comparto el amor verdadero con los amigos musulmanes, cristianos, ortodoxos, Testigos de Jehová, evangélicos porque solamente tenemos un Dios para todos, pero siempre con el respeto por bandera y el máximo respeto está basado en el Amor y en la Bondad, con un stop a todos aquellos que llegan para hacernos daño, porque su felicidad está basada en hacer daño a los demás sin entrar en detalles. Me despido que tenemos que seguir limpiando.