Por una Canarias con futuro: vivienda, talento y cohesión social

Círculo de Empresarios de Gran Canaria

El Círculo de Empresarios de Gran Canaria cierra 2025 y encara el nuevo año con un firme propósito: favorecer el diálogo, el consenso y la cooperación entre todos los actores sociales, económicos y políticos para garantizar el bienestar de la ciudadanía y construir una Canarias más próspera, justa y sostenible. Sin un clima de concordia y entendimiento será imposible abordar los asuntos que frenan el desarrollo de nuestra comunidad. Es hora de pasar del diagnóstico a la acción.

La crisis de la vivienda se ha convertido en el principal factor de desigualdad y en una amenaza directa al bienestar colectivo. Los precios de compra y alquiler, cada vez más alejados de la realidad salarial, dificultan la movilidad laboral y la llegada de talento, con lo que se deterioran la productividad y la cohesión social.

A esta situación se suma un problema estructural de oferta que lastra cualquier intento de corrección de precios: no se construye vivienda suficiente allí donde se necesita, ni se moviliza el suelo disponible con la rapidez requerida. Esta falta de oferta, unida a una elevada demanda, explica en gran medida la escalada de precios y la tensión creciente en el mercado residencial.

Para poder actuar con eficacia, resulta imprescindible disponer de información pública, sistemática y fiable. En este marco, el Observatorio de la Vivienda de Canarias debe desempeñar un papel esencial al medir y anticipar la evolución del mercado, aportando transparencia y una base técnica sólida a las decisiones públicas y privadas.

El Observatorio debe recopilar y publicar de forma periódica, entre otros indicadores, la disponibilidad real de suelo urbanizable por municipios, el estado de tramitación de los planeamientos, la oferta y la demanda efectiva de vivienda en alquiler y en compra, así como la evolución de los precios. Su funcionamiento que debe articularse bajo la responsabilidad del Gobierno de Canarias, en colaboración con ayuntamientos y cabildos, el ISTAC y las universidades públicas, incorporando además la participación de agentes del sector —promotores, gestores inmobiliarios y colegios profesionales— con el fin de garantizar una visión completa y actualizada del mercado. El Círculo considera, asimismo, fundamental que los ayuntamientos aporten de forma transparente información periódica sobre las licencias concedidas, las solicitudes en tramitación y los plazos efectivos de resolución, de manera que puedan identificarse y corregirse los cuellos de botella que actualmente están retrasando innecesariamente proyectos de vivienda.

Para revertir esta situación, proponemos actuar de inmediato mediante un Plan Exprés de Suelo Apto que identifique y priorice el desarrollo de parcelas urbanizables destinadas a vivienda asequible, agilizando además las licencias de obra asociadas a vivienda protegida y alquiler accesible. Mirando al medio plazo, apostamos por un Programa de Construcción y Rehabilitación Asequible en colaboración público-privada que incluya incentivos fiscales, seguridad jurídica en contratos de alquiler protegido y convocatorias anuales que atraigan inversión hacia la creación y renovación de vivienda asequible.

La falta de profesionales cualificados, junto con la vivienda, es ya una de las mayores barreras para el desarrollo económico del Archipiélago. Las empresas tienen enormes dificultades para encontrar trabajadores, incluso en puestos básicos. La educación es la mejor inversión para garantizar oportunidades reales de futuro.

Por ello, proponemos activar de inmediato una Mesa Empresa–Educación por sectores estratégicos —como energías renovables, digitalización, turismo de calidad o sanidad— cuyo cometido sea actualizar módulos formativos y ajustar la oferta educativa a las necesidades reales del tejido productivo. A medio plazo defendemos un modelo estable de Formación Profesional Dual, diseñado con participación obligatoria de las empresas, prácticas remuneradas y una sólida orientación a jóvenes y a desempleados de larga duración.

A su vez, la lentitud de la Administración y la complejidad burocrática continúan frenando la inversión, la innovación y la creación de empleo.

Es imprescindible que la Administración cumpla plazos máximos de resolución para los procedimientos críticos y que estos plazos se controlen con transparencia. En paralelo, resulta urgente el despliegue de una Plataforma Digital Única que permita simplificar trámites, unificar criterios entre administraciones y eliminar la duplicidad de documentación, generando así confianza y seguridad para atraer nuevos proyectos.

El absentismo laboral, que en Canarias alcanza niveles elevados, exige una respuesta basada en la corresponsabilidad, la formación y la conciliación para elevar la productividad y avanzar hacia empleos de mayor calidad.

A medio plazo, apostamos por acuerdos sectoriales que impulsen la modernización de la organización del trabajo, ampliando la formación continua, la flexibilidad pactada y la conciliación familiar, con el objetivo de reforzar el compromiso profesional y el buen funcionamiento de las empresas.

Finalmente, estamos convencidos de que Canarias solo progresará si avanzamos unidos, sin crispación política y con visión de futuro.

Es necesario impulsar un Pacto Social que reúna a administraciones, empresarios y sindicatos en torno a tres prioridades compartidas e inaplazables: vivienda, talento y eficiencia administrativa, con reuniones periódicas y una hoja de ruta inmediata. Y mirando más lejos, creemos imprescindible diseñar un Proyecto Estratégico Canarias 2035, un plan económico y social consensuado con metas claras, seguimiento anual y estabilidad institucional que permita atraer inversión sostenible a largo plazo.

El bienestar no se decreta: se construye con cooperación, compromiso y una voluntad firme de progreso. Canarias merece un proyecto común, estable y ambicioso que devuelva a nuestras islas la confianza en el futuro.