| Lo fue todo en Icod y ahora es un simple concejal de a pie en el grupo municipal socialista, con el mismo rango y consideración que todos los demás. Y eso debe dolerle mucho, a él, que firmaba lo que quería, movía todo en el Ayuntamiento y tenía a Cheo a sus pies, jugando con él, aunque todavía lo sigue haciendo, a su modo y sin el poder de antes. Pero ahora su silencio vale su peso en oro y no se pueden permitir que cante, porque sino van todos de cabeza a Tenerife II. Pues bien, después de las deserciones del grupo ante lo que se les venía encima le tocó el turno a Bernardo Martín Socas, el cual, desde que cogió el acta, no se ha dignado a pisar el salón de plenos como si las cosas de su pueblo le importasen bien poco. Esta dejación de sus funciones dice muy poco de él y de su partido, que no toma medidas, especialmente Cheo que es como su padrino y que ya que son tan colegas, pues que lo llame y le obligue por lo menos a sentarse allí. Otra cosa es que trabaje y haga algo. Pero por lo menos que se le vea votando y asistiendo al Ayuntamiento a verle la cara a su enemigo, especialmente Francis Rivero, que enemigo suyo no lo es tanto, si lo pensamos bien, pues el profeta guanche de Diego Afonso, que todavía sigue temblando en la casa por el palo que le ha dado recientemente la jueza, ha prometido querellas, auditorías, palos y demás y lo único que hay es solamente eso, chillidos de maruja en el mercado, sin que lleguen a nada. Por eso Bernardo sigue ahí, tan tranquilo, buscándose la vida y viéndolas venir. El día en que Cheo dé el zapatazo, allí estará, para quedarse con la miel y el triunfo si lo hay. Mientras tanto a dormir que son dos días. |