| Más desgracias para las cuentas públicas y más varapalos judiciales para el peor gobierno municipal de la historia, con un alcalde a punto de ser procesado y sentenciado, a pesar de los disparates de su clan de bedeles, que intentan camuflar lo imposible hablando de archivo de actuaciones y demás tonterías, nada que no se pueda arreglar en un minuto, lo que se tarda en explicar instrucción y juicio oral. No parece importarle mucho a Caballo Loco este nueva sentencia que condena al Ayuntamiento de Arona a pagarle a una empresa dedicada a la construcción unos 300.000 euros, que se acumulan a las sentencias anteriores, que amargaron en su día al alcalde nacionalista, que aguantó como pudo el chaparrón, sin explicar todo el daño que ha hecho con su nefasta gestión. En este caso lo que estaba en juego era un complejo deportivo en Valle San Lorenzo, concretamente en la Cruz del Guanche, donde se había puesto la primera piedra en el año 2007, año de gracia a cuenta del sumario del bendito juez que va a enterrarlo y se había anunciado un gran centro deportivo. Pero comenzaron los problemas a cuenta de los terrenos y el PGO y por allí hasta paso nuestro amigo Agustín Marichal, que no pierde la oportunidad de meterse en donde haya negocio o en este caso, dinerito fácil. Aquí hasta se dio un convenio urbanístico entre dueños del suelo y Ayuntamiento, para asegurarse todos el condumio, pero ni con esas. Lo cierto es que se encargó a una empresa el desmonte de los terrenos y la construcción de un muro y vallado para luego iniciar las obras de esta promesa incumplida por parte de CC a todos los vecinos de este populoso barrio aronero y todo se paro, como acostumbra a hacer este impresentable político llamado Berto. La empresa llevó este asunto a los tribunales y cinco años después de todo esto, consigue que le den la razón y de paso que condenen al Ayuntamiento a pagarle 300.000 euros por daños y perjuicios. Una más en el tintero negro de un gobierno municipal asolado por la crisis y al que la Justicia está llevando a un abismo, del que será muy difícil salir. |