| Lo dicen tres sindicatos: Stap, Asipal y Csi-Csif y lo mantienen a pesar de las deserciones de las otras formaciones en este último comunicado en el que señalan que “la corporación ha actuado y ha decidido la ratificación en el cargo del director del área de Seguridad y sobre los problemas de la Policía a espaldas de sus representantes sindicales. A esto parece que se reduce la gestión del equipo de gobierno municipal en el aspecto sectorial y problemáticas de la Policía Local, en un despliegue de ejemplo antidemocrático y de total falta de respeto a la representación sindical, ya demostrada en ocasiones anteriores. Lamentamos profundamente estas actitudes, y tanto a estos sindicatos como a todo el colectivo policial les ha quedado claro el mensaje, (ellos a mandar y los policías a callar)”.
Aseguran que, “este es el talante que a buen seguro traerá grandes problemas y conflictos después del verano y de las vacaciones del personal, ya que son los malos modos y las chiquilladas de quién todavía parece que toma las decisiones en la Policía Local, (refiriéndonos al anterior edil de policía Fernando Clavijo), que parece disfrutar ignorando a los sindicatos que no le bailen al son de sus criterios, dejándole el papel de títere al mundano Tito Godiño. Por otro lado lamentamos la inhibición de la máxima responsable municipal y del cuerpo de la Policía Local como alcaldesa, la cual se ha lavado las manos y a derivado los problemas en su paladín Fernando Clavijo, que sabemos que ha impuesto y hasta por lo que nos dicen, presionado para adoptar estas decisiones, y ello habiendo ignorado varios requerimientos sindicales expresos y de la Junta de Personal para que se reuniera con la representación de los trabajadores. Parece que la alcaldesa tiene otros asuntos más interesantes que perder el tiempo en ciertos problemas de su Administración. En cuanto a la situación del director del Área, Estanislao González Alayón, era una continuidad cantada, primero porque su petición de cese y no-renuncia con falsos argumentos suponían una remoción del puesto pero sin pérdida de sus cuantiosas retribuciones, garantizando así pase lo que pase su abultado salario. Porque sus apoyos fueron rebuscados entre sus amigos, conocidos y devolución de favores de conveniencia. Y porque cuando se precipitó a pedir el cese, tardó más en presentar el escrito que en correr para buscar apoyos y engañar a todo el mundo con sus lamentos sobre lo que se le venía encima.
Ahora las cosas siguen como al principio, muchos derechos vulnerados, mucho malestar en la plantilla que ya se hace extensivo al resto de funcionarios para mantener el criterio de Alayón en la Policía Local y que no quede desacreditado o con trato desigual con respecto del resto de funcionarios. Ya que la corporación impone ahora su particular y sesgada vigilancia de los derechos del personal a todos sin excepción, sufriendo todo el personal la prepotencia y los malos modos ofrecidos por quién lleva muchos años en la función pública y en estos cargos sin que cambien nunca ni sus formas, ni su personalidad de gestión”.
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