| Para que vean que además de protestar también contribuir a rebajar la tensión y ayudarles a callarnos de una vez, ahí van, gratis, unos sencillos consejos:
Dejar de hacer obras I+D+i (inutilidad + despilfarro + ilegalidad), renunciando de una vez por todas a construcciones faraónicas, destructoras de un territorio escaso y dilapidadoras de recursos económicos muy necesarios siempre, y más en tiempo de crisis.
No engañar con el puerto de Granadilla diciendo que el de Santa Cruz estaría colapsado en el 2007 (¡Dios mío, ya pasó y nosotros sin enterarnos!), que era insuficiente, cuando nunca han faltado suministros, o que no se podía ampliar (se está ampliando y triplicará la capacidad actual) y no había canteras cerca (¿qué hay frente a la Dársena Pesquera?).
Otra estrategia para cerrarnos la boca es no jugar con las necesidades de los empresarios desesperados por las deudas (a lo mejor pagándoles la burrada de dinero que les deben las administraciones públicas mejoran algo) y de la gente en paro, al ocultar que sólo va a dar 45 empleos en la construcción y 70 si se llega a terminar.
Algo importante para dejarnos sin argumentos es explicar cómo impedir las fuertes corrientes de la zona, y de qué manera un barco cargado de contenedores puede evitar que los fuertes vientos -que justifican la existencia de un parque eólico- le afecten. Y, claro, no restar importancia a los sebadales, ni a su aporte de arena a las playas turísticas ni tampoco a su interés pesquero, aunque seguramente acabaremos descubriendo carábidos en los sebadales.
También ayudaría divulgar la seria competencia en el tráfico internacional de contenedores que suponen los puertos marroquíes de Agadir, Casablanca y Tánger, debido al bajísimo coste de su mano de obra. Y, por último, mostrarnos imágenes del puerto muerto de Arinaga, inaugurado hace más de tres años, con tres barcos como único tráfico marítimo durante este tiempo, y con similares condiciones de vientos y corrientes (por cierto, que también se cargaron un sebadal y ayudó a que la playa de Maspalomas, centro turístico internacional, pierda arena).
Además, hay otras cosas que nos quitarían las ganas de manifestarnos, poner recursos judiciales y cuestionarlo “todo”: no proponer grandes alternativas a problemas, supuestos o reales, sin estudiar todas las alternativas, menos costosas, ecológica, social y económicamente sostenibles que podrían resolverlos o paliarlos, y buscar un amplio consenso social. Item más, impulsar el debate social sobre el modelo de desarrollo entre los poderes públicos, organizaciones sindicales, ecologistas y empresariales (no sólo los grandes, los de siempre), colectivos sociales y ciudadanos, etc., y dejar de tildar a los disidentes de “los del no a todo, enemigos del progreso, enemigos de Tenerife, terroristas sociales, vendidos al oro de Las Palmas...). Y no parecer, como decía el revivido Marx, el “consejo de administración de los grandes empresarios”.
(*) Militante de Alternativa Si Se Puede
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