| Tiene encomendadas la OMIC, Archivo Histórico y es miembro de la Sociedad de Desarrollo, donde corteja y se acerca al teniente alcalde del PP, Ángel Llanos, al verse completamente aislada dentro del grupo de gobierno y donde sus apoyos son mínimos, tantos, que muchos de los concejales de CC suspiran para que deje el acta y entre una persona más serena y menos escandalosa y no por su gestión que es un auténtico desastre, sino por su inclinación al nepotismo, a favorecer su entorno familiar más cercano a cargo de los presupuestos municipales y usando sus influencias, cada vez más pequeñas, pero apoyadas por las siglas del partido en el que milita, el PNC y donde sus líderes, García Ramos y Ayala, no ponen reparos a esta locura y que les ha llevado a muy agrias discusiones en el seno del partido a cuenta de las salidas de tono de esta concejal.
Y son muchos los militantes del PNC los que no ven claro porque Esther Sarraute sigue donde sigue, sin que nadie le pida explicaciones más formales. Ya nada más llegar al Ayuntamiento de Santa Cruz, exigió una secretaría para el grupo y le estuvo dando la vara al alcalde y a CC para que se le concediese este apoyo. Miguel en su habitual estrategia, de mirar, sopesar y calcular, dejo pasar el tiempo y cuando ya lo considero oportuno le dio vía libre y permitió que no solamente se le buscase un despacho, donde no lo había, sino que además no puso ningún reparo a que fuese su propia hija. Esto encolerizó al portavoz del grupo municipal, Díaz Estebánez, que lleva en la frente el sello de Bermúdez y al que el alcalde desprecia olímpicamente, tanto, que cuando éste le pidió explicaciones al saber de la boca de la propia Esther que todo se había realizado y que contaba con el plácet alcaldicio. Zerolo lo miró como si fuera un novato y le espetó que había que dejar que la propia concejala se enterrase sola y que ese nombramiento ya era más que suficiente para acabar con su futuro, dentro del pacto CC-PNC como en su propio partido.
Pero hubo más episodios reveladores. En una reunión del PNC, la concejala le montó una buena a Juan Manuel García Ramos, al enterarse de que la nuera de éste había conseguido un trabajo público con un sueldo mayor que el de su hija y le reprochó esta actitud miserable por su parte y de desprecio por otra a sus necesidades familiares, para escarnio de los militantes que escuchaban esta escena surrealista. Pero esto no le importa demasiado a esta concejal, tanto, que además, presionó a Miguel Zerolo para que incluyera a su esposo en la cuota de consejeros que pone el Ayuntamiento en CajaCanarias, dicho y hecho y ahora su esposo se sienta en el consejo de administración, sin mosca ninguna. Y así les va. Muchos militantes están ya en el camino de abandonar el partido ante estas situaciones y algunos que conocen bien la trayectoria de la concejal, han afirmado que no les sorprende nada todo lo que está pasando. Por otro la concejala ahora se enfrenta al problema de la digitalización del archivo municipal, todo un cadáver dejado en sus manos por Brito Arceo, que pasea de los nervios por todo el Ayuntamiento ante las investigaciones de Ciudadanos y su reflejo en los medios.
|