Dinero y más dinero. La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) es una entidad de gestión de derechos de propiedad intelectual, por tanto, una asociación sin ánimo de lucro. Pero cualquiera lo diría. La última de los chicos de Teddy Bautista: se han abierto un plan de pensiones millonario. La contribución se mantiene en 2002 (257.000 euros), 2003 (256.000) y 2004 (256.000); sin embargo, se dispara en 2005 hasta los 419.000, lo mismo que 2006 y 2007. La SGAE es una entidad sin ánimo de lucro. Así lo recuerda la nota 1 del informe de auditoría de cuentas anuales de 2008 que firma BDO Audiberia a 13 de marzo de 2009. De esta condición se derivan algunas obligaciones legales y también cierta filosofía de gestión, pues se manejan derechos de terceros. Desde 2002 las cuentas de la entidad aprobadas por sus socios, incluyen en su capítulo de «Remuneraciones y saldos mantenidos con los administradores y los auditores de cuentas», un epígrafe denominado «otras obligaciones» en el que se precisa que «la Sociedad mantiene un plan de pensiones para miembros de la Dirección». La contribución se mantiene en 2002 (257.000 euros), 2003 (256.000) y 2004 (256.000); sin embargo, se dispara en 2005 hasta los 419.000, lo mismo que 2006 y 2007. Es decir, en total: 2.026 millones de euros, puesto que en 2008 no se realizó aportación alguna a este fondo, según informa el diario que dirige Francisco Marhuenda. El auditor contempla como miembros de la dirección a 19 personas, lo que supondría 106.631 euros por cabeza en caso de que la aportación fuera equitativa, lo que no suele ocurrir en este tipo de gratificaciones para las grandes empresas, pero nada se refleja en los documentos sobre cómo se reparten estas cifras. Eduardo Bautista cambió los estatutos para convertirse en un empleado de SGAE, como presidente ejecutivo del Consejo de Dirección, y no tener que ser elegido por los socios, como la Junta Directiva. Cuando se reclamó información interna en 2002 sobre la suscripción de la póliza para la dirección, la cúpula informó que era una manera de asegurar un pensión «más digna al presidente ejecutivo del consejo de dirección, Eduardo Bautista, que había tributado la mayor parte de su vida laboral “como artista”», es decir, de forma intermitente. Muy fuerte. Este si es una buena gaviota en Madrid. |