| Unas anotaciones contables, custodiadas por Felipe Armas, un hombre de la total confianza de Ignacio González Martín, El Don de la familia, en un piso que solían usar estos como depósito, pero no como piso franco, como si fueran terroristas, cayeron en manos del Cuerpo Nacional de Policía de Santa Cruz de Tenerife, en aquellos momentos sumamente interesada en el caso de la playa de Las Teresitas.
Dichas anotaciones tenían que ver con la campaña electoral del CCN en el año 2007, cuando Ignacio González hijo apostó fuerte por tener presencia política dando el campanazo por su volumen, su peso y por sus dispendios, pero que no tuvieron el efecto deseado a pesar de la fortísima inversión realizada. Y era tal la entidad de estos papeles que tras ser analizados por los policías del G-7 de la Brigada de Policía Judicial, lo sometieron a la consideración de la fiscal anticorrupción que tras consultarlo con la magistrada Carla Bellini, decidió desgajarla del sumario de Las Teresitas y formar una causa independiente y mandarla a un juzgado de instrucción, el número 4, que admitió la pieza separada, abrió diligencias y comenzó una ardua investigación por la que han pasado decenas de periodistas y empresarios, todos relacionados con la campaña electoral del CCN, de la que se sospecha que pudo ser una presunta tapadera del dinero obtenido por el asunto de la playa de Las Teresitas.
Algunas fuentes policiales consultadas apuntan que el gasto del CCN en el 2007 fue desorbitado, llegando a los nueve millones de euros (1.500 millones de las antiguas pesetas), con cantidades muy superiores al límite establecido por la ley electoral para los partidos políticos. Sin embargo, al parecer, el partido político que dirige Ignacio González tenía orquestado un sistema de pagos encaminado, presuntamente, a ocultar el dinero invertido en la campaña electoral de 2007. De esta forma, muchos de los pagos por conceptos publicitarios efectuados por el CCN eran facturados a otras sociedades del grupo de empresas de la familia González. Por ejemplo, según algunas fuentes, muchas de las facturas publicitarias del partido político pudieron girarse a nombre de sociedades como Vultesa, una empresa de neumáticos de coches, o Laboratorios González Santiago, una sociedad de análisis clínicos.
Pues uno de los episodios más inquietantes de este procedimiento judicial lo protagonizó el director-gerente de Producciones Oye, Cándido López, cuando fue llamado a declarar, todavía se acuerda cuando lo llamaron por el malogrado caso Amorós y el famoso espectáculo musical en un hotel de lujo, por los 500.000 euros que le cayeron encima a cuenta del CCN y su campaña electoral del 2007 y que facturó a nombre de Laboratorios Santiago, que antes de todo esto jamás se había dedicado a estos menesteres. Su declaración fue como un potro chino para López, porque no cuadraba nada, ni el dinero, ni lo facturado y esa enorme cantidad de pasta en una sola empresa y para unas elecciones en Tenerife con el CCN, pues va a ser que no. Y aunque supo estar a la altura de las circunstancias, hay mucho en juego si se derrumba, no dejó convencido a los policías judiciales ni a la fiscalía, que ve mucho tomate en todo este asunto de la financiación de este partido de los González.
Pero Producciones Oye es una pieza más dentro de un enorme puzzle, que por el momento se oculta a la mirada de la Policía, pero que cada día ésta va recomponiendo poco a poco el mapa que hizo posible dos cosas: el pelotazo de Las Teresitas y al CCN de Nacho, que fue, a pesar de la pasta, un fiasco horrible para sus optimistas previsiones.
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